Asiste a este seminario dictado los días 5, 12, 19 y 26 de noviembre por Vissudha Sattva Das a las 4:00 pm.

Este seminario es de entrada libre. mayores informes: 2454524




















Una vez, viendo que su doncella de servicio estaba ocupada en diferentes deberes domésticos, madres Yasoda (la madre de Krsna) se puso a batir la mantequilla ella misma. y mientras batía, cantaba los pasatiempos infantiles de Krsna y Gozaba pensando en su hijo.
Mientras ella batía la mantequilla, sujetó firmemente el extremo de su sari, y debido al intenso amor que ella sentía por su hijo, de sus pechos brotaban automáticamente gotas de leche. Las esclavas y pulseras de sus brazos producían un alegre tintineo al chocar entre sí, y sus aretes y pechos se estremecían. Había gotas de sudor en su rostro, y la guirnalda de flores que tenía sobre la cabeza se esparció de un lado a otro. Ante aquél cuadro tan pintoresco, el Señor Krsna apareció como un niño. Tenía hambre, y, debido al amor que sentía por Su madre, quiso que ésta dejara de batir la mantequilla. Él indicó que la ocupación principal de Yasoda era darle de mamar, y que batiera mantequilla más tarde.
Madre Yasods puso a Krsna en su regazo, mientras Krsna chupaba la leche, Yasoda sonreía, disfrutando de la belleza del rostro de su hijo. De pronto, la leche que se encontraba en el fuego comenzó a hervir. Para evitar que la leche se derramase, madre Yasoda puso a Krsna a un lado y se dirigió hacia el fogón. Abandonado por Su madre en esa condición, Krsna se disgustó mucho, y la furia enrojeció Sus ojos y Sus labios. Entonces, apretando Sus dientes y Sus labios, el Señor tomó una piedra e inmediatamente rompió la olla de mantequilla, cogió un poco de mantequilla, y, con lágrimas fingidas en Sus ojos, se puso a comérsela en un lugar apartado.
Mientras tanto, madre Yasoda regresó a batir la mantequilla después de evitar que la leche se derramara. Ella vio que olla en la cual se guardaba la mantequilla batida estaba rota. Y al no encontrar a su hijo, llegó a la conclusión de que aquello era obra de Él. Yasoda sonrió al pensar: "Este niño es muy listo. Después de romper la olla, se ha ido por temor al castigo". Luego de buscar por todas partes, Yasoda encontró a Krsna sentado sobre un mortero de madera que estaba volteado. El Señor tomaba mantequilla de una olla que colgaba del techo, y con ella alimentaba a los monos. Yasoda vio que Krsna, consciente de su travesura, miraba por todos lados por temor a Su madre. Al ver a su hijo haciendo eso, Yasoda se le acercó muy silenciosamente por detrás. Krsna, no obstante, la vio acercarse con una vara en la mano, e inmediatamente se bajó del mortero y huyó temerosamente.
Madre Yasoda persiguió al Señor por todos los rincones, tratando de capturar a
Madre Yasoda, la más elevada bienqueriente de su hijo, se puso a pensar: "Si el niño me teme demasiado, no sé qué podrá ocurrirle". Madre Yasoda entonces arrojó lejos la vara que llevaba. Más, para castigar a su hijo, decidió atarle las manos con unas cuerdas. Ella lo ignoraba, pero en realidad era imposible que ella atara a
En el intento de amarrar a su hijo, Yasoda se cansó; ella transpiraba y la guirnalda que estaba sobre su cabeza cayó al suelo. Entonces, el Señor Krsna apreció la ardua labor de Su madre, y, compadecido, accedió a ser atado con esas cuerdas. Krsna, actuando como un niño humano en la casa de madre Yasoda, llevaba a cabo Sus propios y selectos pasatiempos. Por supuesto que nadie puede controlar a
Después de atar a su hijo, madre Yasoda se entregó a sus quehaceres domésticos. En ese momento, Krsna, atado al mortero de madera, pudo ver tras de Él dos árboles conocidos como árboles arjuna. El Señor Sri Krsna, la gran fuente de todos los placeres, pensó para Sí: "En primer lugar, mamá Yasoda se fue sin darme suficiente leche, y por eso rompí la olla de yogur y a manera de caridad les distribuí a los monos la provisión de mantequilla. Ahora, Me ha atado a este mortero de madera. Mi siguiente travesura será todavía peor". Y así, el Señor pensó en derribar los dos árboles arjuna, los cuales eran muy altos. Aquí comienza otro pasatiempo del Señor Supremo.
¡¡Hare Krishna!!
