martes, 6 de octubre de 2009

Mes de Damodara (Kartika)



"En el mes de Kartika debe adorarse al Señor Damodara, y debe recitársele diariamente la oración conocida con el nombre de Damodarastaka, que pronunció el sabio Satyavrata y que atrae al Señor Damodara."

(Sri Hari-bhakti-vilasa 2.16.198)

Una vez, viendo que su doncella de servicio estaba ocupada en diferentes deberes domésticos, madres Yasoda (la madre de Krsna) se puso a batir la mantequilla ella misma. y mientras batía, cantaba los pasatiempos infantiles de Krsna y Gozaba pensando en su hijo.

Mientras ella batía la mantequilla, sujetó firmemente el extremo de su sari, y debido al intenso amor que ella sentía por su hijo, de sus pechos brotaban automáticamente gotas de leche. Las esclavas y pulseras de sus brazos producían un alegre tintineo al chocar entre sí, y sus aretes y pechos se estremecían. Había gotas de sudor en su rostro, y la guirnalda de flores que tenía sobre la cabeza se esparció de un lado a otro. Ante aquél cuadro tan pintoresco, el Señor Krsna apareció como un niño. Tenía hambre, y, debido al amor que sentía por Su madre, quiso que ésta dejara de batir la mantequilla. Él indicó que la ocupación principal de Yasoda era darle de mamar, y que batiera mantequilla más tarde.

Madre Yasods puso a Krsna en su regazo, mientras Krsna chupaba la leche, Yasoda sonreía, disfrutando de la belleza del rostro de su hijo. De pronto, la leche que se encontraba en el fuego comenzó a hervir. Para evitar que la leche se derramase, madre Yasoda puso a Krsna a un lado y se dirigió hacia el fogón. Abandonado por Su madre en esa condición, Krsna se disgustó mucho, y la furia enrojeció Sus ojos y Sus labios. Entonces, apretando Sus dientes y Sus labios, el Señor tomó una piedra e inmediatamente rompió la olla de mantequilla, cogió un poco de mantequilla, y, con lágrimas fingidas en Sus ojos, se puso a comérsela en un lugar apartado.

Mientras tanto, madre Yasoda regresó a batir la mantequilla después de evitar que la leche se derramara. Ella vio que olla en la cual se guardaba la mantequilla batida estaba rota. Y al no encontrar a su hijo, llegó a la conclusión de que aquello era obra de Él. Yasoda sonrió al pensar: "Este niño es muy listo. Después de romper la olla, se ha ido por temor al castigo". Luego de buscar por todas partes, Yasoda encontró a Krsna sentado sobre un mortero de madera que estaba volteado. El Señor tomaba mantequilla de una olla que colgaba del techo, y con ella alimentaba a los monos. Yasoda vio que Krsna, consciente de su travesura, miraba por todos lados por temor a Su madre. Al ver a su hijo haciendo eso, Yasoda se le acercó muy silenciosamente por detrás. Krsna, no obstante, la vio acercarse con una vara en la mano, e inmediatamente se bajó del mortero y huyó temerosamente.

Madre Yasoda persiguió al Señor por todos los rincones, tratando de capturar a la Suprema Personalidad de Dios, a quien nunca se le acercan ni siquiera las meditaciones de los grandes yogis. En otras palabras, Krsna, la Suprema Personalidad de Dios, a quien nunca atrapan los yogis y especuladores, actuaba tal como un niño pequeño, para una gran devota como madre Yasoda. Sin embargo, debido a su delgada cintura y a su pesado cuerpo, no pudo atrapar con facilidad al niño, el cual corría rápidamente como le fue posible. A pesar de estar cansada, Yasoda alcanzó y capturó a su travieso niño. Una vez capturado, Krsna estaba a punto de llorar, y con Sus manos se restregaba los ojos, que estaban ungidos con cosmético negro. El niño vio el rostro de Su madre cuando ella se paró frente a Él, y Sus ojos se pusieron inquietos por el temor. Madre Yasoda pudo comprender que el temor de Krsna era innecesario, y para Su beneficio quiso mitigar Sus temores.

Madre Yasoda, la más elevada bienqueriente de su hijo, se puso a pensar: "Si el niño me teme demasiado, no sé qué podrá ocurrirle". Madre Yasoda entonces arrojó lejos la vara que llevaba. Más, para castigar a su hijo, decidió atarle las manos con unas cuerdas. Ella lo ignoraba, pero en realidad era imposible que ella atara a la Suprema Personalidad de Dios. Madre Yasoda creía que Krsna era su pequeño hijo. Ella no sabía que el niño no tenía ninguna limitación. No hay interior ni exterior de Él, ni principio ni fin. Él es ilimitado y omnipresente. En efecto, Él Mismo es toda la manifestación cósmica. Sin embargo, madre Yasoda creía que Krsna era su hijo. Aunque el Señor se encuentra más allá del alcance de los sentidos, Yasoda intentó atarlo al mortero de madera, pero cuando ella trató de amarrarlo, se encontró con que la cuerda que estaba usando era muy corta: le faltaban cinco centímetros. Por consiguiente, consiguió más cuerdas en la casa y las unió, pero siempre encontró que faltaba lo mismo. Después de unir todas las cuerdas que había en la casa, al hacer el nudo final, a la cuerda todavía le faltaban cinco centímetros. Yasoda sonrió maravillada. ¿Cómo ocurría eso?

En el intento de amarrar a su hijo, Yasoda se cansó; ella transpiraba y la guirnalda que estaba sobre su cabeza cayó al suelo. Entonces, el Señor Krsna apreció la ardua labor de Su madre, y, compadecido, accedió a ser atado con esas cuerdas. Krsna, actuando como un niño humano en la casa de madre Yasoda, llevaba a cabo Sus propios y selectos pasatiempos. Por supuesto que nadie puede controlar a la Suprema Personalidad de Dios. El devoto puro se rinde a los pies de loto del Señor, el cual puede protegerlo o destruirlo. Pero, por su parte, los devotos jamás olvidan su propia posición de entrega. En forma similar, el Señor también siente un placer trascendental al someterse a la protección del devoto. Krsna dio su ejemplo de esto al rendirse a Su madre, Yasoda.

Después de atar a su hijo, madre Yasoda se entregó a sus quehaceres domésticos. En ese momento, Krsna, atado al mortero de madera, pudo ver tras de Él dos árboles conocidos como árboles arjuna. El Señor Sri Krsna, la gran fuente de todos los placeres, pensó para Sí: "En primer lugar, mamá Yasoda se fue sin darme suficiente leche, y por eso rompí la olla de yogur y a manera de caridad les distribuí a los monos la provisión de mantequilla. Ahora, Me ha atado a este mortero de madera. Mi siguiente travesura será todavía peor". Y así, el Señor pensó en derribar los dos árboles arjuna, los cuales eran muy altos. Aquí comienza otro pasatiempo del Señor Supremo.


¡¡Hare Krishna!!

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